Panamá City
Llegamos el 12 de Julio a las 8 pm hora local, después de hacer escala en Guatemala. Durante nuestra estancia en la caótica ciudad de Panamá, visitamos las ruinas del primer asentamiento Español: Panamá Viejo. Es una zona ajardinada que conserva algunos muros y edificios de la época. Proseguimos nuestro recorrido hacia el casco viejo donde se enclava el edificio de la presidencia entre una amalgama de contrastes pobreza y riqueza. En una de las calles topamos con algunos niños que venían de la escuela con los que conversamos pero la policía nos advierte que es peligroso andar por ahí y decidimos continuar el recorrido. Desde aquí apreciamos los grandes rascacielos de Panamá a un lado de la ciudad, como si de la gran manzana se tratara. El estómago empieza hacer ruidos así que fuimos a comer al Mercado de mariscos. Es un barecillo que se sitúa sobre el mercado y desde el cual uno puede deleitarse de todo el movimiento entorno al negocio del pescado.
Llegamos el 12 de Julio a las 8 pm hora local, después de hacer escala en Guatemala. Durante nuestra estancia en la caótica ciudad de Panamá, visitamos las ruinas del primer asentamiento Español: Panamá Viejo. Es una zona ajardinada que conserva algunos muros y edificios de la época. Proseguimos nuestro recorrido hacia el casco viejo donde se enclava el edificio de la presidencia entre una amalgama de contrastes pobreza y riqueza. En una de las calles topamos con algunos niños que venían de la escuela con los que conversamos pero la policía nos advierte que es peligroso andar por ahí y decidimos continuar el recorrido. Desde aquí apreciamos los grandes rascacielos de Panamá a un lado de la ciudad, como si de la gran manzana se tratara. El estómago empieza hacer ruidos así que fuimos a comer al Mercado de mariscos. Es un barecillo que se sitúa sobre el mercado y desde el cual uno puede deleitarse de todo el movimiento entorno al negocio del pescado.





También visitamos el Parque Nacional Soberanía situado a una hora de la ciudad, al borde del lago Gamboa. Fue nuestro primer contacto con la gran diversidad en fauna y flora que caracteriza este país. En una caminata de varias horas observamos monos aulladores, cariblancos, ardilla roja, varias especies de pajaros carpinteros, oropéndolas, tucanes, gallote grande, caracara...y un largo etc. Lo que mas nos impresiona es el ruido constante de una selva viva tan cerca de la ciudad.
El Valle de Antón
Estuvimos dos días en el Valle de Antón zona montañosa situada en la provincia de Coclé, donde duerme la India dormida (una montaña con su forma). Nos dedicamos a desconectar del la caótica Panama, a pasear, a respirar aire limpio.
Chitré
Llegamos a Chitré y están en fiestas del Corpus. Todo el mundo está en la calle, las polleras lucen sus trajes tradicionales recuerdo de los antiguos colonos españoles, otros danzan con sus máscara, trajes de hojas de palmeras y pintados de negro. El pueblo es bastante pobre pero la gente se divierte en su día grande.
Cerca de Chitré visitamos el Refugio de las Macanas, una zona húmeda hábitat y zona de paso de aves.
Pedasí
Cerca de Chitré visitamos el Refugio de las Macanas, una zona húmeda hábitat y zona de paso de aves.
Pedasí
Estamos en el pacífico. Llegamos aquí con el propósito de conocer el primer pueblo pesquero de la ruta. Desde la playa salen las pangas a pescar a anzuelo y a palangre. Funcionan como una cooperativa y podemos destacar la pesca de tiburón.
Visitamos Isla Iguana con Roberto Pérez, un pescador de la zona. En la isla no vive nadie y somos los únicos turistas. El sendero esta lleno de cangrejos rojo tamaño nécora y sobre los árboles anidan cientos de fragatas. Buceamos durante una hora y media entre corales cerebro, orejones, y todo tipo de peces tropicales como tamboriles de diferentes colores, peces loro, angeles, y peces limón de unos 10 kilos.
Rodeando la isla en barca vemos delfines moteados pero no tenemos suerte con la ballena jorobada. El día anterior la vieron mientras pescaban.
Torio
Seguimos en el pacífico. Llegamos a este pueblo por recomendación de un americano y una panameña nacida en Torio. Es un pueblo con cuatro casas, realmente pobre. Viven dentro de muros de madera y techos de chapa y parte de la población se dedica a la pesca de langosta con red. Conocemos a uno de los pescadores, Alfredo, nos invita a que vayamos con él a las 7 de la mañana del día siguiente a recoger la red que ha dejado por la noche. Dormimos en un cuchitril por 12 dolares, con ventanas abiertas y hormigas entre otros insectos de los que todos conocemos, no había otra elección. Alfredo y su hijo nos recogen con su panga Zully a la orilla del río. A 15 minutos de la costa recogen tres redes, con cuatro langostas que pesan dos libras entre todas ellas. Nos impresiona su humildad y sus ganas de enseñarnos parte de sus vidas a cambio de nada. El comprador de pescado les paga 10 dolares por la langosta y han gastado 4 de gasolina, por lo que os podéis imaginar... La vida de los pescadores es dura pero cuando no les llega casi ni para pagar la gasolina y no existen ayudas del gobierno o cooperativas que te den apoyo se adentran en el agujero de la pobreza y de la resignación. Les invitamos a unas cervezas y les damos algunos dólares en agradecimiento. No quieren aceptar pero forzamos y al final los cogen.
Cerro Punta
Cerro punta esta en las faldas del Parque Nacional La Amistad, a unos 1500 metros de altura. Podemos ver bastantes indígenas Knobe en esta zona, los hombres visten normal pero las mujeres llevan vestidos de colores alegres con bordados en los cuellos y mangas. Las niñas knobe son especialmente guapas.
Al siguiente día de llegar aquí, vamos al sendero de los quetzales, con la mala suerte de que nos llueve de manera torrencial durante casi todo el pateo. Después de unas 6 horas de camino por plena selva y invadidos por la lluvia y la niebla no logramos ver un solo quetzal, es imposible en estas condiciones.
En el camino nos cruzamos con dos niños indígenas que van a comprar arroz a una cabaña medio caída. Van bastante sucios y con poca ropa para el tiempo que hace. No cuentan que su madre les está preparando el desayuno; tortillas de maíz.
Bocas del Toro-Islas
Después de dormir en David, cogemos un autobús tipo furgoneta que nos lleva a Almirante. Desde allí cogemos un bote para Isla Colón. En esta zona de isla e islotes, mezcla de arena y manglar, conviven indígenas y negros descendientes de esclavos jamaicanos que vinieron a trabajar a la provincia en la época de auge bananero.
Los negros hablan el gali gali , mezcla de español, ingles y knobe.
Recorremos el Parque Nacional Bastimientos, puras islas de manglar y palmeras, bueceamos entre más corales y gran diversidad de peces...como curiosidad la diminuta rana roja.

Visitamos la casa de Loreto y Phillip, una pareja que conocemos en isla colón. Son médicos sin fronteras, y vivien desde hace 8 años allí. Tienen una placa solar pero en esta época de lluvias no les da para mucho y están sin electricidad. Están acostumbrados y la verdad que aunque parezca mentira, teniendo en cuenta su estilo de vida no se echa tanto de menos.
Bocas del Toro-Changuinola y río Teribe
Salimos de las islas navegando por el canal de changuinola, antigua salida de las bananas de las industrias estadounidenses de principio de siglo. Llegamos a changinola. Aquí visitamos la aldea Teribe-Naso bonyic, a una hora río arriba. Nos lleva raul, un indígena, en su bote. En la pequeña aldea viven en cabañas de madera, sin luz pero no les falta el alimento: cacao, bananas, plátano, maiz, café, guayaba, verduras, ...sólo compran arroz, azucar, aceite y poco más.
Recorremos la aldea con él, un libro abierto en plantas medicinales y jugamos con los niños en el río, un espectáculo de alegría y divertimiento con los juguetes que da la naturaleza.
Varios indígenas bajan el río sobre balsas hechas de madera que luego venden río abajo, para regresar lo hacen caminando durante 3 horas.
Costa Rica
Costa rica no es nuestro objetivo del viaje pero está pegada a Bocas del Toro y cruzamos el puente de madera y hierro que hace frontera caminando para visitarla. El puente está que se cae y hay que cruzarlo con cuidado.
En una semana, vemos el desove de las tortugas en una noche de fuerte lluvia, el volcán arenal en erupción e intentamos ver la ballena jorobada en el Parque Nacional Isla Ballena, sin éxito...pero de todas formas disfrutamos de los delfines, alcatraces y de un día de buceo lleno de colores.
En costa rica hacemos el record de lentitud en un viaje en autobús: 60 kilometros por camino de cabras, en 4 horas.
Cruzamos el canal de Panamá
Nuestro amigo Joxema, de Hondarribi, armador del Jane, atunero en el que trabajo Gertu de Jefe de Máquinas, nos brinda la oportunidad de cruzar el canal en su barco. Nos lleva a Colón en coche y subimos al Jane donde nos reciben con los brazos abiertos y unas lentejas y pechuga de pollo.
El Jane es un atunero que pesca atún siguiendo bancos de delfines y con la técnica de lanchas a motor para hacer pantalla y acorralar al atún y que quede dentro del cerco de la red.
Cruzamos las primeras esclusas del Canal para llegar al lago Gatún. El canal se construyó entre 1904 y 1914, con muchas muertes por malaria y fiebre amarilla. Trabajaron diferentes razas, y los negros aguantaban mejor estas enfermedades con lo que ellos fueron los que dieron el empujón final para finalizar el canal.
Cruzamos el lago y llegamos a otras esclusas, el barco va centrado a base de unos trenecitos con cables, que lo guían. Subimos a la cofa del Jane, y desde allí miramos alucinados todo el espectáculo en una noche cálida. En cada esclusa se suben los cableros para amarrar los cables de los trenecitos y durante todo el trayecto el práctico del canal da consejos a Alfredo, el capitán.
Llegamos por la noche a Isla Taboga, y dormimos en el camarote de Santi, hermano de Joxema y Jefe de Pesca del Barco. Dormimos como angelitos.
Al día siguiente visitamos isla Taboga, es pequeña y llena de vegetación, rodeada playas de arena blanca. Por la tarde tomamos unas cervezas con Wicho, Arévalo, Alfredo (venezolanos)y algún otro tripulante del Jane. Alguno bebe más de la cuenta y las risas y los chapuzones desde el muelle son continuos.
El barco saldrá en dos días para pescar en el Pacífico. Nosotros los dejamos al día siguiente pañados de algunos tripulantes que dejan el barco después de cumplir sus turnos de 7 meses y de hasta un año, en el caso del senegales Cher.
Kuna- Yala
Es la comarca del noreste de Panamá y abarca un archipiélago de más de 300 islas. Sus habitantes son los indígenas Kunas. Cada isla habitada es una comunidad y esta regida por un Saila. Suele ser una persona ya mayor con muchos conocimientos de la naturaleza, plantas medicinales, gente culta, expertos en la cultura kuna, en sus cantos etc... Viven en cabañas de paredes de caña y techos de hojas de palma, no tienen electricidad en la mayoría de las islas y viven al día, de la pesca y de las telas o molas de colores que venden a los turistas.
Llegamos en avión a la isla de Playon Chico donde convivimos con los indígenas kuna, al igual que en Digir, Ustupu y Ogobsukun, visitamos también otras islas como Tupiles o Niatupu, Isla Iguana o Isla mosquito.
Los kunas se dedican a la pesca de la langosta y centollo para venta y a los cultivos (para consumo) de plátano, piña, caña de azucar, coco y yuca.
La pesca de langosta y centollo la hacen buceadores jóvenes que llegan hasta 25 brazas con unas aletas rústicas y las típicas gafas negras redondas de Cousteau. Sálimos a pescar con ellos en Isla Digir, en Playon Chico y en Ogonsukun y nos sorprende lo rápido que aletean y lo mucho que aguantan. Los pescadores con los que vamos no hablan español, sólo kuna, y nos entendemos como podemos entre sonrisas y gestos. Pescan con un palo de madera con un lazo corredizo de alambre en la punta con el que enganchan la cola de las langostas o la pinza del centollo. Impresionante.
Las capturas las guardan vivas en una nasa vivero colgada en los muelles de madera y casas tipo palafito. Cuando llega al avioneta de panamá al aeropuerto más cercano las llevan en la canoa y las venden a 4.50 dolares la libra. Los kuna son pobres en general pero los buceadores son los “ricos” de las islas. Esos sí , bucean 6 días a la semana, 6 horas al día.
Nos entusiasma la pesca de la langosta y nos sorprende un montón la organización de las comunidades y los congresos que hacen cada día dirigidos por el Saila desde su hamaca. Como curiosidad deciros que hay bastantes indigenas albinos, por consanguinidad, en una pobación de 1000 habitantes puede haber 10 aproximadamente. Los llaman los hijos de la luna, y hace años se pensaba que eran sagrados...
Visitamos Isla Iguana con Roberto Pérez, un pescador de la zona. En la isla no vive nadie y somos los únicos turistas. El sendero esta lleno de cangrejos rojo tamaño nécora y sobre los árboles anidan cientos de fragatas. Buceamos durante una hora y media entre corales cerebro, orejones, y todo tipo de peces tropicales como tamboriles de diferentes colores, peces loro, angeles, y peces limón de unos 10 kilos.
Rodeando la isla en barca vemos delfines moteados pero no tenemos suerte con la ballena jorobada. El día anterior la vieron mientras pescaban.
Torio
Seguimos en el pacífico. Llegamos a este pueblo por recomendación de un americano y una panameña nacida en Torio. Es un pueblo con cuatro casas, realmente pobre. Viven dentro de muros de madera y techos de chapa y parte de la población se dedica a la pesca de langosta con red. Conocemos a uno de los pescadores, Alfredo, nos invita a que vayamos con él a las 7 de la mañana del día siguiente a recoger la red que ha dejado por la noche. Dormimos en un cuchitril por 12 dolares, con ventanas abiertas y hormigas entre otros insectos de los que todos conocemos, no había otra elección. Alfredo y su hijo nos recogen con su panga Zully a la orilla del río. A 15 minutos de la costa recogen tres redes, con cuatro langostas que pesan dos libras entre todas ellas. Nos impresiona su humildad y sus ganas de enseñarnos parte de sus vidas a cambio de nada. El comprador de pescado les paga 10 dolares por la langosta y han gastado 4 de gasolina, por lo que os podéis imaginar... La vida de los pescadores es dura pero cuando no les llega casi ni para pagar la gasolina y no existen ayudas del gobierno o cooperativas que te den apoyo se adentran en el agujero de la pobreza y de la resignación. Les invitamos a unas cervezas y les damos algunos dólares en agradecimiento. No quieren aceptar pero forzamos y al final los cogen.
Cerro Punta
Cerro punta esta en las faldas del Parque Nacional La Amistad, a unos 1500 metros de altura. Podemos ver bastantes indígenas Knobe en esta zona, los hombres visten normal pero las mujeres llevan vestidos de colores alegres con bordados en los cuellos y mangas. Las niñas knobe son especialmente guapas.
Al siguiente día de llegar aquí, vamos al sendero de los quetzales, con la mala suerte de que nos llueve de manera torrencial durante casi todo el pateo. Después de unas 6 horas de camino por plena selva y invadidos por la lluvia y la niebla no logramos ver un solo quetzal, es imposible en estas condiciones.
En el camino nos cruzamos con dos niños indígenas que van a comprar arroz a una cabaña medio caída. Van bastante sucios y con poca ropa para el tiempo que hace. No cuentan que su madre les está preparando el desayuno; tortillas de maíz.
Bocas del Toro-Islas
Después de dormir en David, cogemos un autobús tipo furgoneta que nos lleva a Almirante. Desde allí cogemos un bote para Isla Colón. En esta zona de isla e islotes, mezcla de arena y manglar, conviven indígenas y negros descendientes de esclavos jamaicanos que vinieron a trabajar a la provincia en la época de auge bananero.
Los negros hablan el gali gali , mezcla de español, ingles y knobe.
Recorremos el Parque Nacional Bastimientos, puras islas de manglar y palmeras, bueceamos entre más corales y gran diversidad de peces...como curiosidad la diminuta rana roja.

Visitamos la casa de Loreto y Phillip, una pareja que conocemos en isla colón. Son médicos sin fronteras, y vivien desde hace 8 años allí. Tienen una placa solar pero en esta época de lluvias no les da para mucho y están sin electricidad. Están acostumbrados y la verdad que aunque parezca mentira, teniendo en cuenta su estilo de vida no se echa tanto de menos.
Bocas del Toro-Changuinola y río Teribe
Salimos de las islas navegando por el canal de changuinola, antigua salida de las bananas de las industrias estadounidenses de principio de siglo. Llegamos a changinola. Aquí visitamos la aldea Teribe-Naso bonyic, a una hora río arriba. Nos lleva raul, un indígena, en su bote. En la pequeña aldea viven en cabañas de madera, sin luz pero no les falta el alimento: cacao, bananas, plátano, maiz, café, guayaba, verduras, ...sólo compran arroz, azucar, aceite y poco más.
Recorremos la aldea con él, un libro abierto en plantas medicinales y jugamos con los niños en el río, un espectáculo de alegría y divertimiento con los juguetes que da la naturaleza.
Varios indígenas bajan el río sobre balsas hechas de madera que luego venden río abajo, para regresar lo hacen caminando durante 3 horas.
Costa Rica
Costa rica no es nuestro objetivo del viaje pero está pegada a Bocas del Toro y cruzamos el puente de madera y hierro que hace frontera caminando para visitarla. El puente está que se cae y hay que cruzarlo con cuidado.
En una semana, vemos el desove de las tortugas en una noche de fuerte lluvia, el volcán arenal en erupción e intentamos ver la ballena jorobada en el Parque Nacional Isla Ballena, sin éxito...pero de todas formas disfrutamos de los delfines, alcatraces y de un día de buceo lleno de colores.
En costa rica hacemos el record de lentitud en un viaje en autobús: 60 kilometros por camino de cabras, en 4 horas.
Cruzamos el canal de Panamá
Nuestro amigo Joxema, de Hondarribi, armador del Jane, atunero en el que trabajo Gertu de Jefe de Máquinas, nos brinda la oportunidad de cruzar el canal en su barco. Nos lleva a Colón en coche y subimos al Jane donde nos reciben con los brazos abiertos y unas lentejas y pechuga de pollo.
El Jane es un atunero que pesca atún siguiendo bancos de delfines y con la técnica de lanchas a motor para hacer pantalla y acorralar al atún y que quede dentro del cerco de la red.
Cruzamos las primeras esclusas del Canal para llegar al lago Gatún. El canal se construyó entre 1904 y 1914, con muchas muertes por malaria y fiebre amarilla. Trabajaron diferentes razas, y los negros aguantaban mejor estas enfermedades con lo que ellos fueron los que dieron el empujón final para finalizar el canal.
Cruzamos el lago y llegamos a otras esclusas, el barco va centrado a base de unos trenecitos con cables, que lo guían. Subimos a la cofa del Jane, y desde allí miramos alucinados todo el espectáculo en una noche cálida. En cada esclusa se suben los cableros para amarrar los cables de los trenecitos y durante todo el trayecto el práctico del canal da consejos a Alfredo, el capitán.
Llegamos por la noche a Isla Taboga, y dormimos en el camarote de Santi, hermano de Joxema y Jefe de Pesca del Barco. Dormimos como angelitos.
Al día siguiente visitamos isla Taboga, es pequeña y llena de vegetación, rodeada playas de arena blanca. Por la tarde tomamos unas cervezas con Wicho, Arévalo, Alfredo (venezolanos)y algún otro tripulante del Jane. Alguno bebe más de la cuenta y las risas y los chapuzones desde el muelle son continuos.
El barco saldrá en dos días para pescar en el Pacífico. Nosotros los dejamos al día siguiente pañados de algunos tripulantes que dejan el barco después de cumplir sus turnos de 7 meses y de hasta un año, en el caso del senegales Cher.
Kuna- Yala
Es la comarca del noreste de Panamá y abarca un archipiélago de más de 300 islas. Sus habitantes son los indígenas Kunas. Cada isla habitada es una comunidad y esta regida por un Saila. Suele ser una persona ya mayor con muchos conocimientos de la naturaleza, plantas medicinales, gente culta, expertos en la cultura kuna, en sus cantos etc... Viven en cabañas de paredes de caña y techos de hojas de palma, no tienen electricidad en la mayoría de las islas y viven al día, de la pesca y de las telas o molas de colores que venden a los turistas.
Llegamos en avión a la isla de Playon Chico donde convivimos con los indígenas kuna, al igual que en Digir, Ustupu y Ogobsukun, visitamos también otras islas como Tupiles o Niatupu, Isla Iguana o Isla mosquito.
Los kunas se dedican a la pesca de la langosta y centollo para venta y a los cultivos (para consumo) de plátano, piña, caña de azucar, coco y yuca.
La pesca de langosta y centollo la hacen buceadores jóvenes que llegan hasta 25 brazas con unas aletas rústicas y las típicas gafas negras redondas de Cousteau. Sálimos a pescar con ellos en Isla Digir, en Playon Chico y en Ogonsukun y nos sorprende lo rápido que aletean y lo mucho que aguantan. Los pescadores con los que vamos no hablan español, sólo kuna, y nos entendemos como podemos entre sonrisas y gestos. Pescan con un palo de madera con un lazo corredizo de alambre en la punta con el que enganchan la cola de las langostas o la pinza del centollo. Impresionante.
Las capturas las guardan vivas en una nasa vivero colgada en los muelles de madera y casas tipo palafito. Cuando llega al avioneta de panamá al aeropuerto más cercano las llevan en la canoa y las venden a 4.50 dolares la libra. Los kuna son pobres en general pero los buceadores son los “ricos” de las islas. Esos sí , bucean 6 días a la semana, 6 horas al día.
Nos entusiasma la pesca de la langosta y nos sorprende un montón la organización de las comunidades y los congresos que hacen cada día dirigidos por el Saila desde su hamaca. Como curiosidad deciros que hay bastantes indigenas albinos, por consanguinidad, en una pobación de 1000 habitantes puede haber 10 aproximadamente. Los llaman los hijos de la luna, y hace años se pensaba que eran sagrados...

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